Lobotomizadores de cerebros millenial

Ellos antes molaban…

La masificación de youtube ha traído muchas cosas malas consigo. Ha traído una fórmula para triunfar, porque sí, la hay. Se llama copypaste, y ha existido durante mucho tiempo en diferentes ámbitos. Ahora, el copypaste en youtube se basa en vender la intimidad, clickbait, humor de preescolar y falsedad.

He aquí una lista de youtubers a los que bien les valdría la frase “¡Tú antes molabas!”. Sí, este es un juicio odioso, pero verdaderamente, en YT España hay casos en los que se nota la decadencia, la desestima por la plataforma y la obligación a continuar con el oficio aunque el río de ideas se secara hace tiempo. Estos son 3 ejemplos de creadores que ya no son lo que eran.

Nota: este artículo está hecho desde el humor con el mero objetivo del entretenimiento y la fantasía. SSN respeta a todos los creadores y esto se debe tomar con la misma seriedad que los rankings a la peor vestida, es decir: con ninguna. 

Advertimos además que este artículo contiene un anormal número de términos inventados.

Ejemplo 0: Juanmasaurus

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Este puesto es cascarilla. Él nunca moló. Contenido básico y entretenimiento vacío, risas fáciles. Colaboraciones con otros youtubers ya famosos que suben visitas y subs y pa’lante. En eso consiste el canal de este señor.

EJemplo 1: Celopán

Sus vídeos de Minecraft con voz cálida, tranquila y amistosa le diferenciaban de otros canales de gameplays, relajando a los espectadores y transportándoles a otro mundo con su charla y su buenrollismo. El haber dejado los gameplays para cambiar totalmente la trayectoria del canal y pasarse al vlogging no debería de tener nada de malo, si no fuera porque se ha pasado al bando lobotomizador de cerebros de millenial (usaré también este término más arriba). Se trata del tipo de youtuber que hace negocios sacando libros y haciendo pasar por arte algo que no es más que entretenimiento basura. Un fenómeno que me parece espeluznante es el de la intensidad vacía. En sus libros publicados, en vídeos musicales o cortos no hay más que intensidad sin venir a cuento. Como si las aventuras emocionales de este joven fueran de alguna manera más impactantes que las del resto. Saca partido del morbo al hacer referencia a rollos amorosos en sus vídeos y se une a la nueva ola de youtubers que hacen clickbait rosa: aseguran que van a dar información privada sobre sus vidas a lo GH que al final nunca llegan a desvelar. Como esos clásicos Preguntas y Respuestas que tienen como título la pregunta más picante del vídeo a la que ni siquiera contestan propiamente.

Ejemplo de intensidad vacía:

Vídeos así son como unicornios cagando azúcar rosa, son too much. Ojalá soyunapringada los degolle a todos. ¿De dónde viene tanto sentimiento ni tanta historia?, solo te han dejado por primera vez, ¡supéralo!

¿ME ENGAÑA MI PAREJA?: Ejemplo de puro sensacionalismo.

Ejemplo 2: Yellow Mellow

Melo nos tenía enamorados con sus canciones, parodias, sus originales sketches, sus vlogs en los que comentaba cualquier tema con humor y un estilo único. A veces incluso reivindicativa, como es el caso de aquella canción contra la ley SOPA. Con Melo nos sentíamos parte de la familia, como si nos tomásemos un café con ella frente a frente mientras nos descojonamos. Lo que echo en falta en este canal es autenticidad y brillo. El brillo que había en sus vídeos antes, pasión y disfrute, que se ha perdido pese a contar con cámaras más caras y potentes. Una vez más, los síntomas de declive se repiten. Títulos y miniaturas sensacionalistas que van a por el clickbait deliberadamente, a alimentar el algoritmo de la web.

En su canal secundario, MeloMore, podemos ver el modo de vida viajero de esta youtuber. Es muy común encontrar esta nueva faceta de traveller entre los influencers. ¿De dónde sacan el dinero para viajar tanto? Su contenido se basa en grabarse a ellos mismos mientras disfrutan de experiencias en otros países, vivencias que pagarán, seguramente, con sus ingresos en YT. Decir esto puede parecer fruto de la envidia y el rebajismo ¿a ti qué te importa lo que haga un youtuber con su dinero?

Pero yo aquí no hablo como crítico, que no lo soy, sino como consumidor, porque yo antes veía los vídeos de estas personas. A mí estar viendo lo feliz que es un youtuber viajando sin parar de aquí para allá acababa por estresarme. ¿Por qué? Pues por la razón más sencilla, ¡porque a mí también me encantaría poder viajar tanto! pero adivina qué, el común de los mortales, no puede permitirse con tanta facilidad ese modo de vida, mucho menos antes de los 18. Dedicar tu canal a mostrar al mundo cómo vas de un sitio a otro sin otro propósito a parte de vivir a lo grande, es narcisista y cínico. A todo el mundo le encantaría poder viajar tanto, y es cruel estar manteniéndote a base del dinero que te da esa gente que mientras te ve dice: ojalá yo pudiera hacer lo mismo.

Yellow Mellow es tan solo una de las muchas y muchos viajeros influencers que retroalimentan la rueda de visitas a base de tomarse fotos en lugares exóticos que atraen a los curiosos y dan like. Y estos likes se transforman en pasta. Me gustaría que me entendierais al tratar este punto. No tiene nada de malo el hecho de que te guste viajar. ¡Pero no hace falta que nos lo restriegues! Sé que ningún youtuber iba a tener este objetivo concreto, pero cuando yo era más joven, sentía mucha impotencia al no poder hacer lo mismo que ellos. Eventualmente, decidí no pinchar más en sus vídeos porque no quería darle mi dinero a alguien para que hiciera lo que yo no puedo hacer, y sí, me dirás que yo también puedo hacerlo si trabajo para ello, pero no me digas que esa regla de autoayuda sacada de El Secreto funciona en todos los casos. En vez de malgastar cinco minutos en ver un vídeo, puedo invertirlos en trabajar para que en un futuro sea yo el que pueda vivir esa experiencia. Es a eso a lo que me refiero, a la productividad frente a la pasividad.

Por cierto, ¿por qué Rush Smith y YM no dejan de hablar de Disney? Vale que a ambos les gusta su animación desde hace mucho, pero a estas alturas parece como si hubieran aceptado que el rango de edad de sus suscriptores no va a subir de los 15 años.

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Ejemplo 3: JPelirrojo

Si antes criticábamos a la posible mamá de YouTube España, ahora vamos con el posible papá de la comunidad. JP, un Peter Pan, polémico por sus comentarios en Twitter sobre el maquillaje o los toros que llegaron a chafar una campaña publicitaria (aquel concurso de Maxibón). JP destacaba en YouTube por su energía y vitalidad, nuevos formatos y por supuesto, su música. Sin embargo, la fórmula parece haberse acabado. El elixir de la juventud no hace efecto y ciertos lemas (¡lucha por tus sueños! ¡me importan una mierda los haters!) se quedan anticuados. Sus videoblogs de exagerada duración no consiguen llamar la atención ni saltando de aviones. Su música, por desgracia, cuenta con el mismo número de detractores que de fanáticos, un equilibrio extremo que no ayuda a subir las visitas de sus videoclips.

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Ejemplo de título de mierda de un vídeo de mierda.

Un mismo aura se respira en todos los canales de los que rodean ese Septiembre 13. Rush, Curricé y JP, los tres emparentados y empanados. Dejaron de innovar hace tiempo y su contenido parece solo apto para niños de 11 a 15 años, niños que ya ni siquiera mantienen la concentración en un vídeo si no tiene la cantidad de efectos y la anormalidad por un tubo de los trabajos de El Rubius. Podemos escuchar a la novia o al hermano de JP intentando cantar aunque no presenten facilidad o talento alguno para ello. Esto no es en principio una crítica, que hagan lo que quieran ¿no?, lo inquietante es esta especie de pseudoarte a lo Celopán que intenta vender una intensidad que luce más falsa que un billete de tres euros. El canal de Roenlared está lleno de tags y challenges de humor fácil, un laboratorio de lobotomización de cerebros de millenials. En su defensa diré que no es el único canal con este propósito malvado copiado de telecirco, youtube está hueco en cuanto a significado.

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Es desde luego admirable, sobretodo en el caso de JP, quizá uno de los youtubers con más haters de la comunidad, que siga adelante y a contracorriente, aunque se percibe a leguas que algo no funciona.

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En conclusión, cuando decían que YouTube no tardaría en convertirse en la televisión no andaban desencaminados; no solo ya lo ha hecho, sino que incluso parece estar digievolucionando hacia algo peor en muchos casos. La audiencia joven parece no saber diferenciar entre buen y mal contenido, o tal vez sí, pero deciden ir a por el malo aun sabiendo sus consecuencias para la salud.

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Fútbol, niños rata y copypaste. Eso es youtube en 2017. (Visto en la sección Tendencias)

Por supuesto, la portada de youtube siempre expondrá los vídeos más mierda, no sé cómo lo hace pero el algoritmo se ha vuelto un experto en esto.

No obstante, por supuesto quedan buenos canales en la plataforma que merecen ser descubiertos por más personas, gente que sigue creando contenido original, entretenimiento de calidad, no licuador de neuronas sino constructivo. Próximamente habrá un artículo sobre algunos de estos geniales canales que debes ver.

Las Wachowski quieren unir a la humanidad

Primero con Matrix, luego con Cloud Atlas, y ahora con Sense8. Las directoras parecen tener la solución para acabar con los conflictos globales: la unión.

Los anteriormente conocidos como hermanos Wachowski, y ahora como hermanas, después de hacer pública su identificación como mujeres, tienen una de las filmografías más especiales y aclamadas de la industria del cine actual. Con la trilogía Matrix, dejaron su huella en la historia del séptimo arte y de la ciencia ficción.

Pero si observamos con detenimiento los argumentos de cuatro de sus mayores obras: la inolvidable Matrix, la extraña y exquisita Cloud Atlas basada en la novela de David Mitchell, la adaptación del cómic V de Vendetta y Sense8 (su último trabajo en formato serie producido por Netflix), nos damos cuenta de que tienen algo en común. Los argumentos de estos productos audiovisuales encierran algo grande, algo de proporciones bíblicas, una esencia que invade a todos los personajes y escenarios, como un secreto a gritos sobre la verdadera naturaleza de la humanidad. Como si estas directoras quisieran decirle algo importante al gran público, algo que puede cambiar sus vidas, pero prefieren hacerlo con disimulo y recato. Creo que la magia en las obras de las Wachowski no son del tipo que desaparece al salir de la sala de cine cuando encienden las luces y desaparecen los efectos especiales. Quieren darnos qué pensar, que pensemos de verdad, sobre nosotros, sobre los que nos rodean, sobre una forma de mejorar nuestra estancia en el mundo. Yo creo que las Wachowski son activistas artísticas. No hacen su lucha montándose en barcos hacia el Polo Norte para denunciar el derretimiento de los polos o yendo a Siria a hacer un reportaje. Hacen su lucha con películas sci-fi e historias inconcebibles que ponen la sociedad frente al espejo y la retratan mucho mejor que un tratado filosófico (de hecho son muchas las comparaciones entre sus películas y teorías filosóficas que podemos encontrar en internet). Es la buena yihad a través del arte.

Y tal vez esto sea una forma exagerada de verlo propia de un fan incondicional, pero a continuación explicaré los motivos por los que un mensaje ni siquiera tan oculto nos es comunicado entre plano y plano cuando vemos algo made by Wachowski.

 

El emotivo discurso sobre la humanidad que el clon Sonmi 451 da al final de Cloud Atlas.

A las Wachowski les gusta filosofar sobre la naturaleza de la humanidad, y en Matrix abrían la interrogación a la que intentarían dar respuesta en sus siguientes trabajos. En Matrix vimos que toda la humanidad tenía algo en común, en este caso no precisamente bueno (el estar conectados a una simulación virtual controlada por las máquinas). Algo similar encontramos en V de Vendetta. Estoy convencido de que las Wachowski no eligieron al tun-tún este cómic y la novela Cloud Atlas para hacer de ellas una versión cinematográfica. En V de Vendetta también ocurre algo grave con el mundo, que a su vez incluye y afecta a todos, en este caso, a las víctimas de una dictadura distópica. Podemos interpretar estos escenarios como la visión que tienen las directoras de la sociedad en la que vivimos. Algo no va bien en la comunidad, las personas parecen estar perdiéndose algo, olvidándose de algo, viviendo sus vidas al margen de algo mucho mayor y trascendental, algo que ignoran. Tanto Neo como llegaban para salvar al resto, destapando y comunicando la verdad, la verdad es el arma contra los opresores. Una vez que la verdad es descubierta, los enemigos caen.

Estas dos películas denuncian una tapadera, una cortina, una niebla opaca que nos nubla y oculta la verdad, que nadie sabe por qué invade nuestro aire ni de dónde vino. La historia de Cloud Atlas les servirá para contar su verdad, para mostrar lo que esa niebla no nos deja ver. Esta es mi teoría: lo que la humanidad ha olvidado es que todos formamos parte de algo mayor, todos somos todos, todos somos uno.

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Las Wachowski.

Cloud Atlas cuenta seis historias diferentes, con seis protagonistas diferentes, en lugares y épocas distintas, que aun así, se conectan de algún modo. El objeto de la película era mostrar cómo las consecuencias de nuestras acciones se extienden como olas en el tiempo y afectan a las vidas de otras personas. “El vuelo de una mariposa puede causar un huracán en otra parte del mundo”. Aunque los personajes no se conocieran entre ellos, lo que hicieron durante su vida, lo que amaron y lo que soñaron sobrevive a la muerte. Un humano no es humano sin otro que le observe y se vea afectado por él. Además, todos los protagonistas en sus respectivos relatos luchan contra un mal similar, la opresión. Sonmi 451, clon-esclava de una cadena de comida basura del futuro es el esclavo negro al que Adam Ewing salva en el pasado.

Y aquí llega Sense8. Estrenada en Netflix en 2005, la serie plantea lo que ocurriría si efectivamente, algunas personas se percataran de este hecho, de lo que algunos denominarían utopía hippie comunista. En la serie, varias personas de diferentes partes del mundo que no se conocen entre ellas (al igual que en Cloud Atlas), se percatan de que existe una conexión entre ellas, y un malvado científico va tras ellos para intentar exterminarlos. Los sensates, unidos por una especie de telepatía, se ayudan a sí mismos en los malos momentos, en las situaciones de incertidumbre, de peligro. Aprenden unos de otros. En una increíble escena vemos al personaje de Capheus acudiendo al escondite de una peligrosa banda para vengarse, y allí recibe la ayuda de Sun, una empresaria coreana con conocimientos de artes marciales. En pantalla vemos a la misma Sun intercambiándose por Capheus, pero lo que en realidad simboliza este juego visual es la fuerza que le transmite Sun a Capheus, su valentía, su compañía, esa reconfortante seguridad que da saber que hay alguien en alguna parte que se preocupa por ti y siente empatía. La empatía es la palabra con la que yo definiría a Sense8. Ese conocimiento perdido que encontramos en las películas de los Wachowski. No es otro que la empatía. Hemos perdido la facultad de preocuparnos por otros y tratar de hacer las vidas de las demás personas un poco mejor. Aunque no las conozcamos, todos tenemos buenos y malos momentos, todos sentimos lo mismo, eso es lo que nos hace humanos. La humanidad podría ser una comunidad de hermanos que juntos, alcanzarían una evolución exponencial en la especie. Ese “homo sensorium” que son los sensates.

 

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Esa común tradición entre directores y actores de colaborar juntos en varios proyectos (como es el caso de Tim Burton con Johnny Depp o de Almodóvar con Penélope Cruz) se encuentra también en menor medida en las Wachowski: vimos a Hugo Weaving en Matrix, V de Vendetta y Cloud Atlas, mientras que Doona Bae aparece tanto en Cloud Atlas como en Sense8.

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La actriz surcoreana Doona Bae en Sense8.

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Los increíbles juegos de cámara que dan forma a Sense8, esas escenas de lucha y de sexo, esas orgías entre desconocidos unidos por la pasión. Esa cúspide de felicidad y trascendencia a la que las personas podrían llegar si regresaran a su naturaleza, como cuando eran niños, antes de que el sistema nos arrebatara algo, nos apresara con el miedo y nos atara a esa simulación virtual que mantiene la rueda girando. Puede que el sistema establecido sea el que encarna el señor Whispers, el enemigo de los sensates que intenta atraparlos a toda costa, que intenta suprimir este bello don que comparten.

¿Qué es lo que nos impide evolucionar a homo sensorium? ¿Qué es lo que nos mantiene separados, pensando que otras personas son tan diferentes a nosotros, que son el enemigo?

Si bien es posible que un plan estratégico para iluminar a la humanidad a través de Hollywood nunca haya sido la prioridad de las Wachowski, uno no deja de hacerse preguntas viendo sus trabajos altamente recomendables.

Review de Her

Este artículo ha sido escrito por Jorge Moreno Aranda.

Anoche me detuve a ver ‘Her’, dirigida por Spike Jonze y protagonizada por Joaquín Phoenix y la voz de Scarlett Johansson. El film cuenta con otras grandes artistas como Amy Adams y Olivia Wilde. La película ganó numerosos premios, entre los que destacan un Óscar y un Globo de Oro al mejor guión. Todo estos galardones hacen que la película sea muy atractiva a priori, pero es que además, después de verla la sensación que deja es de haber aprovechado el tiempo, no solo en el sentido de disfrutarla sino porque también te hace pensar.

Quiero dejar claro que estas líneas no están escritas con el fin de realizar un análisis cinematográfico, ya que ni lo pretendo ni está a mi alcance. Lo que voy a hacer a continuación es exponer lo que a mí me transmitió la cinta, lo que sentí al verla, lo que pensé. Lo primero es que la sentí una película que pese a tener tan presente la informática, los sistemas operativos y un futuro –de momento ficticio pero que cada día es más real- que tiene como grandes protagonistas a las máquinas fuese tan sumamente humana y hablase de algo tan inhérito al hombre como los sentimientos. Estos sentimientos no solo se dan en los humanos sino también en Samantha (Scarlett Johansson), el sistema operativo del que Theodore (Joaquín Phoenix) se enamora. Samantha, en un momento dado, se pregunta: “¿son reales estos sentimientos? ¿o son parte de la programación?”. A raíz de esta frase me puse a pensar, a debatirme acerca de los sentimientos del ser humano, acerca de si realmente sentimos de forma autónoma o también somos parte de una programación que se nos aplica para ser educados en una cultura determinada y que hace que todos operemos de forma similar. ¿Lo que sentimos es real? ¿O es el resultado de una vida entera siendo adaptados a un entorno determinado? ¿Podemos, siquiera, usar los adjetivos real, natural o artificial en algo tan abstracto como los sentimientos?

Esas cuestiones fueron alimentadas por el trabajo de Thedore, que no es otro que escribir cartas –de forma brillante, dicho sea- en nombre de otras personas para que estas se las envíen a seres queridos. Ya no solo es que lo que sentimos quede en entredicho; lo que expresamos no es la realidad, sino que tratamos de embellecer estas emociones o directamente no las expresamos, ya sea por incapacidad o por comodidad.

Otro punto interesante del film reside en cómo Spike Jonze parece querer darle especial importancia a lo sonoro. Esto queda en evidencia en uno de los personajes principales de la película: Samantha. Samantha no es algo físico, solo tiene voz y cuando intenta que alguien la materialice el experimento sale mal. Otro momento en el que notamos el foco en la BSO es en el que Samantha crea una melodía de piano que pretende sustituir la fotografía que ella y Theodore nunca tendrán por motivos obvios. Curiosamente, en los flashbacks o sueños que Theodore tiene en la película los diálogos son sustituidos por música. Esto resalta la capacidad de una canción para contar lo que está pasando sin necesidad de saber el contenido de la conversación. Y no es una canción quien comunica a la perfección todos sus sentimientos simplemente por su tono, es la voz de Samantha. Esto fue otro de los argumentos que me llevó a pensar que el director quería centrarse en lo sonoro y en su capacidad para transmitir sin la necesidad de aportar imágenes.

 

 

 

 

 

 

‘Her’ es una buena obra para entender el concepto de singularidad tecnológica cada vez más oído en charlas científicas.

 

Finalmente, en lo último que me llevó a pensar la película fue en la ligereza del ser humano. Esto fue culpa de la escena en la que Samantha presenta a Theodore a un filósofo fallecido años antes cuyas obras fueron introducidas en un sistema operativo que permite sustituirle y saber qué pensaría en caso de estar vivo. En este hipotético escenario el ser humano ya no es necesario y ya ha cumplido su objetivo en la historia. Ya ha vertido su conocimiento en el mundo y ahora puede seguirse haciendo uso de él sin el requisito de que siga existiendo. Ahora el cuerpo físico  es pura materia que podría ser sustituida en cualquier momento.

No sé si en un futuro podremos ser reemplazados cuando ya no existamos, lo que sí sé es que mientras existamos merece la pena disfrutar de obras como Her, obras que no acaban cuando apagamos la pantalla sino que perduran en nuestro imaginario, en nuestra forma de ver el mundo, en las preguntas que nos hacemos y en las respuesta que quizá nunca podremos obtener.

Buscar trabajo como deporte de riesgo

He acudido a varias entrevistas concertadas a través de Job Today. Mi mal ojo me hizo vivir una de las experiencias más extrañas de mi vida (e incluso acabó en tortazo).

Yo ya había oído hablar de las estafas piramidales en vídeos de YouTube, empresas fraude que te contratan para desempeñar un trabajo de mierda, normalmente en ventas, y luego ni te pagan.

La primera vez que caí en la trampa, me di cuenta antes de comenzar el proceso de selección y me marché cagando leches del lugar (situado en el extrarradio madrileño). Los síntomas estaban claros: habían citado a muchísima gente a la misma hora, al llegar te hacían escribir en un papel tu nombre y apellidos y número de teléfono, en fila india como en la cola del super. Hasta un lugareño al que pregunté porque no encontraba la calle supo decirme dónde era ya que según él, mucha gente preguntaba por el mismo sitio. ¿Desde cuándo una empresa seria contrata a cien personas por día? Evidentemente, eso no iba a parar a ningún lado, y antes de irme del local insípido y lleno de gente esperando en sillas como en la sala de espera de la seguridad social, no pude evitar sentir lástima por aquellos que realmente pensaban que iban a encontrar un buen trabajo. En muchos casos, su primer trabajo, ya que muchos jóvenes se rebajan a esto por el negro panorama que se cuece para los recién licenciados.

La segunda vez ya no fui tan listo. El anuncio también me daba sospechas, necesitaban personal para un puesto no muy bien definido, en ventas, y la descripción del trabajo lo hacía ver de escasa dificultad. Solo se trataba de hacer no se qué con el ordenador para vender no se cuál.

La imagen corporativa parecía de alguna manera más seria, como si estuviera asentada. Pero al llegar a la oficina física para realizar la entrevista, ya empezaron mis sospechas. La empresa parecía estar dedicada a la publicidad y al emprendimiento. He de decir que tanto en esta como en la anterior ocasión, muchos de los trabajadores y postulantes eran sudamericanos. Añado este detalle como observación y en ningún caso como una muestra de desprecio o juicio, no tengo ni idea de por qué se dio esta casualidad pero así fue. El caso es que para cuando entré ya era demasiado tarde para echarme atrás. Dije que tenía una entrevista a las 11:00, y la oficinista me preguntó: ¿de parte de quién vienes?

Esto ya me saca de quicio, desde luego son una especie de secta que busca meter al máximo de gente posible, y la pasta se la llevará el que más personas engañe. Acto seguido un hombre me pide que le acompañe y bajo a una planta inferior sin ventanas, ¡qué miedo! En cuanto vi el percal supe donde me había metido. Me senté por educación durante un minuto en una de las muchas sillas que había, algunas con gente sentada encima, escuchando a un hombre proclamar que nuestra mala suerte en la vida estaba a punto de cambiar y que todo iba a salir bien. Con un powerpoint explicaba cosas y en la pared había posters con frases motivacionales calcadas de Mr Wonderful. Pobre gente.

El señor predicador pidió participación y una mujer, esta española (una de las pocas que no era latina), comenzó a hablar sobre su vida y a explicar que por una razón u otra estaba sin trabajo y había malvivido con otros puestos insignificantes. Suficiente.

Cojí, me levanté y me fui de aquel sótano, ni siquiera se molestó nadie en impedírmelo, les debe pasar a menudo. La nota cómica del día la di cuando al salir cabreado de la oficina, mi enfado no me dejó ver la puerta de cristal impoluta cerrada. Me di la ostia de mi vida con ella y hasta me tiró para atrás. Pero estaba tan furioso que la adrenalina oprimió el dolor, y ante el ¿estás bien? preocupado de la secretaria, contesté con un seco. Se me quedaron mirando algunos de los sectarios en traje que rondaban por ahí y yo deseaba cagarme en su puta madre por haberme hecho perder el tiempo de esa forma. ¿De verdad esa mujer pensaba que aquella “empresa” iba a darle el trabajo de sus sueños?

Como buen millenial con problemas de autoestima que prefiere buscar curro con aplicaciones móviles en lugar de enfrentarse cara a cara con la realidad y arriesgarse a entregar un CV en mano, han pasado por mi teléfono móvil apps como JobToday, InfoJobs, CornerJob, y mil más. Por supuesto he navegado también por webs como milanuncios, lo más cutre.

Estas apps han acabado con mi inocencia, ya que me han hecho perder el tiempo de la forma más estúpida posible, dando vueltas por Madrid de entrevista inútil a entrevista peor, y tal vez no sea culpa de la aplicación sino del que la usa, por no ser capaz (hasta ese momento) de discernir entre una oferta seria y la que no lo es.

“No requerida experiencia”

La primera señal de mal augurio. No es normal que en el mercado competitivo en el que nos movemos donde conseguir un trabajo sin enchufe ya es un milagro, que publiquen una oferta de trabajo poniendo el listón tan bajo. Cuando los requisitos brillan por su ausencia y el anuncio incita a cualquier persona sin perfil definido a apuntarse como si fuera el club de teatro del colegio, no hay que fiarse.

Ojalá fuera más común que las empresas serias diesen la oportunidad de al menos, conseguir una entrevista, a más personas sin importar tanto sus títulos o las competencias inventadas del CV (ser bueno con el Word ya no es una diferenciación). Pero la realidad no es así y es inútil pensar que tal vez hayamos encontrado la excepción como si Jesucristo decidiera que ha llegado por fin nuestro momento de ganarnos el pan.

Una compañía o negocio decente no pondrá fácil superar el proceso de selección, aun así no tenemos por qué sentirnos intimidados.

Ventas y Marketing, parece que cualquiera puede meterse en el sector

Muchas de las ofertas fraudulentas que encontramos en JobToday, además de no pedir ninguna competencia demasiado concreta, están enmarcadas en la sección de Ventas. Podemos incluir muchas cosas en el terreno del marketing. Al igual que al negocio periodístico no se le tiene ningún respeto, parece que pasarse seis horas al sol detrás de una mesa de cartón, (más conocido como stand), en la calle intentando venderle alguna mierda al que pase por ahí ya es marketing serio. Esta afluencia de “trabajos” que combinan el perfil de RRPP molesto a las puertas de las discotecas por las noches con el del pesado agente inmobiliario con verborrea Sisebuto (personaje del videojuego Animal Crossing), es sospechosa y negativa para los jóvenes que caen en las garras de esta explotación. Qué decir de los trabajadores de “ong’s” que no dejan de perturbar la tranquilidad de las principales calles de la capital. Meterte en una empresa de las que llaman a la gente a la hora de la siesta para venderles no se qué también entraría dentro de esta categoría.

Además de las experiencias con sectas de las que hablé al comienzo, yo también caí en el proceso de selección de una de estas “ong” (yo creo que ni son ong ni son nada), el poco dinero que ganan será para ellos, porque si no, ¿de dónde sacan tanto como para donar y hacer obra social si nadie les hace caso por la calle? Es normal que nadie se pare a hablar con ellos. La calle no es lugar para realizar ese tipo de actividad. Se debería poner multa, igual que a los RRPP discotequeros, a los que enviaría el meteorito de los dinosaurios.

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El pesado de Sisebuto, que no se callaba ni de casualidad.

Una mañana entera tuve que pasar en las oficinas de esta ong para completar un proceso de selección que finalmente no superé (y gracias a Dios). Un par de horas en las que todos nos vimos las caras, jóvenes universitarios en su mayoría, con una empleada que nos adoctrinó sobre las geniales labores de la asociación en territorio africano. Tuvimos que leer unos apuntes y aprendérnoslos como un guión para luego plantarnos en Callao con varios Sisebutos nivel 50 para probar nuestra habilidad para mutear la vergüenza durante un rato e incordiar al máximo a los transeúntes. A mí al final no me cogieron porque era incapaz de insistir más de dos veces después de que la persona me dijera que no le interesaba lo que le estaba contando. Una chica fue la que me dio la noticia, “creo que si te quedaras con nosotros, te acabarías frustrando“. Pues claro, cómo no me voy a frustrar con un trabajo de mierda como este. Una asociación benéfica debería usar su presupuesto para conseguir participantes de forma inteligente y eficiente, no a través de monigotes sudando en la calle a los que nadie hace caso.

Gracias al cielo que no me cogieron, si no, lo hubiera dejado a los dos días. Mi dignidad vale más que lo que pagan (que por cierto, era un sueldo interesante, vaya negocio se montan…).

Sueldo a comisión

Pero aquí no acaban mis aventuras en el bosque del empleo joven. Fui a una entrevista, también en una calle cutre de Madrid, para intentar trabajar de “vendedor”. La entrevista fue grupal, unas cinco personas, y fue intensa en cuanto a rebuscar en nuestro interior la razón espiritual por la que somos idóneos para el puesto. Nos hicieron además rellenar un estúpido y enorme formulario con un montón de datos a mi juicio inútiles. Cuando le di la vuelta y vi que en la parte de atrás de la última hoja había una sopa de letras en la que había que encontrar palabras como “competitividad” o “eficiencia”, supe que había caído en otra trampa. La entrevista fue innecesariamente seria. El puesto era una mierda. Se trataba de formar parte de un equipo de ventas que trabajaría “sobre el terreno”, esto es, en unas gasolineras intentando vender un producto mágico a los conductores que limpiaba cualquier superficie del coche. WTF?

Busqué en internet y encontré en foros vivencias de otros que habían trabajado ya de la misma forma, qué pena. Por supuesto, el sueldo sería a comisión, dependiendo de tus ventas ganarás más o menos. Esto incluye la posibilidad de trabajar gratis. ¿Qué iluminado pensaría que vender agua con colorante embotellada en gasolineras para que la gente limpie el coche iba a dar beneficios? ¿De verdad se gana con esto? Si se gana algo, desde luego la pasta no se la lleva el vendedor. ¿De dónde saca el dinero esta gente si nadie en su sano juicio compra esas basuras? O, espera, ¿lo comprará alguien?

Al menos dos de las cinco personas que acudimos a la cita superaban los treinta y pico. Qué pena encontrarte en una situación económica semejante como para tener que postular para esclavo.

Que se mueran los feos

En muchos anuncios encontramos la imperiosa necesidad de que la demandante del puesto sea mujer. Debe ser mujer, lo especifica bien claro. Pero, ¿por qué?

Es denigrante el sexismo que encontramos por estos lares, dos tetas tiran más que dos carretas debería ser el lema de muchos empresarios, que solo poniendo una chica bien vistosa al frente de los clientes tendrá posibilidades de sacar beneficio de su producto/negocio de mierda. Y qué turbio escenario para los feos. ¿Qué hacemos nosotros? La buena presencia es cada vez más un requisito esencial y este no lo podemos aprobar con la universidad.

 

 

 

 

 

¿A qué suena Sick Sad Nation?

Imágen: Burnout Paradise (videogame)

Sick Sad Nation, como medio dedicado a la cultura y en especial a la música, es capaz de transmitir sus valores y energía a través de esta. Como publicación especial por ser la primera semana de vida de este proyecto, encontraréis en este artículo una lista de 10 canciones con las que SSN se pone a bailar. (Si SSN bailara lo haría como el que hace el robocop en una discoteca en pleno 2017), que cringe.

Tomad estos temas como recomendación musical de la casa, algunos recientes y otros no tanto, unos muy pop y otros más alternativos. SSN busca la originalidad pero aprecia el mainstream, no todo en las listas de éxitos actuales tiene por qué ser malo. Y Chainsmokers no es en general un grupo que destaque por una majestuosa composición, pero su Don’t Let Me Down es muy pegadizo. Forman parte de esta lista un tema de Ibeyi, dúo femenino que se da a conocer mundialmente con su nuevo álbum aclamado por la crítica, y otro de LCD Soundsystem, que regresa con un LP: American Dream después de un tiempo de descanso.

Incluimos a las reinas Björk y Madonna y el gran clásico de Guns N’ Roses: Paradise City, que sirvió de banda sonora para un increíble videojuego de conducción: Burnout Paradise.

  1. Ibeyi – Deathless feat. Kamasi Washington
  2. Björk – History of Touches
  3. LCD Soundsystem – I used to
  4. Bro Safari – Reality feat. Sarah Hudson
  5. Morrisey – Spent the Day in Bed
  6. Cut Copy – Corner of the Sky
  7. The Chainsmokers – Don’t Let Me Down feat. Daya
  8. will.i.am – Boys & Girls feat. Pia Mia
  9. Guns N’ Roses – Paradise City
  10. Madonna – Iconic feat. Chance The Rapper & Mike Tyson

 

“The Good Place” REVIEW

 

Netflix quiere crear series únicas, extrañas, atrevidas. Ya dejaron claro que la continuación o permanencia de las mismas no les preocupaba, quieren probar más y más. Aunque tengan que cortar la producción de algunos proyectos con apenas dos temporadas, la famosa plataforma de streaming tiene como objetivo plantear nuevos formatos, nuevas ideas que no tienen que ser necesariamente del gusto de las grandes masas. Cuando te quitas de en medio estos filtros, pueden ocurrir grandes cosas.

The Good Place parece ser una de estas muchas semillitas que la compañía planta en su propio terreno para descubrir en qué se convierte, y definitivamente, esta sí que ha florecido.

La serie protagonizada por Kristen Bell y Ted Danson es una de las comedias más originales que podrás ver en el panorama actual. Empezó a emitirse en septiembre del año pasado y regresó hace poco con su segunda temporada. Mezclando el género sitcom con la fantasía más descabellada, la historia sigue a Eleanor Shellstrop (Kristen Bell), que después de morir en un ridículo accidente despierta en el mismísimo cielo. Se trata de un pequeño mundo maravilloso manejado por Michael (Ted Danson), cuya única misión es crear la perfecta versión del paraíso para sus habitantes, no sin la ayuda de una desternillante ayudante, Janet (que no es más que una Siri con forma humana y todopoderosa) que será la responsable de muchos de los puntazos de la serie.

Con esto ya se nos plantea un escenario novedoso e inimaginable para una comedia, y es que en realidad, Eleanor no encaja allí. Ella no fue ni mucho menos perfecta durante su vida en la tierra, de hecho se portó mal con todos los que la rodeaban. Además, desde un principio Eleanor sabía que la habían confundido con otra persona, ella no debería estar en el cielo, sino en el infierno. Las risas las encontraremos viendo a Eleanor pasearse por ese pequeño vecindario intentando no cagarla, pero no lo consigue y empiezan a suceder cosas malas por su culpa. Tendremos una dosis de tensión sexual cuando la protagonista intente convertirse en buena persona con la ayuda de uno de sus compañeros de eternidad, Chidi, que era profesor de ética.

Todos nos sentiremos identificados con Eleanor, sus imperfecciones, sus miedos y también sus virtudes (en el fondo no es mala persona). El cielo nunca había sido tan divertido. Además, otros estrambóticos personajes terminarán causando junto a Eleanor un auténtico terremoto en el cielo, la lían parda. Y es que parece que para ninguno resulta fácil mantener la compostura en el reino del autocontrol y la disciplina moral.

¿Qué haríamos nosotros si despertamos en el cielo por equivocación? ¿Serías capaz de mantener el tipo? ¿Intentarías ser lo que no fuiste en vida o darías la felicidad eterna por perdida? El paraíso puede llegar a ser frustrante, no hay nada como el libre albedrío sin seres superiores que nos juzguen.

Nada es lo que parece en esta fantasía (leer con voz de Soyunapringada), y es que con cada capítulo nos dan más pistas que parecen indicar que algo no va bien. Y efectivamente, en el último episodio de la primera temporada, The Good Place demuestra ser pequeña pero matona, dando uno de los giros de guión más locos que he visto en mucho tiempo. Razón de más para darle una oportunidad. La serie es además apta para todas las edades ya que, resulta que en el cielo no se pueden decir tacos. ¿Y qué clase de cielo sería ese?

 

Por qué Animal Crossing es uno de los mejores videojuegos del mundo

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Imágen: oldhat104 (devianart)

Animal Crossing tiene una atmósfera única que no todos saben apreciar. Es un videojuego que te encanta o te parece aburrido a más no poder. Un servidor no es experto en videojuegos, pero está decidido a convenceros de por qué este es uno de los mejores juegos que se han hecho.

Para empezar, he de decir que no hay que entender este juego como cualquier otro en el que vas a superar determinado número de niveles, derrotarás al enemigo final y morirán junto con él las ganas de seguir jugando, sino como una obra de arte. Después de leer varias reviews por internet, he conseguido averiguar por qué éste fue mi videojuego favorito de la infancia, con el que viví un noviazgo de mentira con una amiga y con el que pasé largas tardes intercambiando fruta y muebles con mi vecino. AC es además el culpable, junto a Mario, de que Nintendo sea mi fabricante de consolas favorito.

Algo en lo que los foros están de acuerdo, es que Animal Crossing te da tranquilidad, es un lugar en el que despejarte, ser inocente, y pasear por un idílico pequeño mundo en el que a más de uno nos gustaría vivir. Nintendo pone mucho énfasis en el trabajo artístico de sus originales, y si bien a veces el juego peca de sencillo, es admirable que el simple movimiento de pulgar para mover el joystick y desplazarte por el pueblo rozando los árboles y las flores ya sea suficiente para disfrutarlo. Quizá haya que tener una mentalidad hippie y pacifista para disfrutar del juego, pero personalmente creo que podemos tener unos 15 minutos de AC y acto seguido otros 15 de Call of Duty sin problemas. Esos entrañables personajes… ¡que ojalá tuvieran más variedad de diálogos! pero aun así no puedes evitar pararte de vez en cuando a hablar con uno de ellos, ¿qué me dirá el cerdo este? 

A día de hoy, volviendo a jugar, esta vez con el relativamente reciente New Leaf, no puedo evitar sentir un amor-odio hacia el sistema capitalista que rodea la mecánica del juego (pagar una hipoteca, reformar la casa hasta hacerla más y más grande, comprar muebles y más muebles…), aunque no olvidemos que en este juego caen sofás de los árboles y nos dan dinero por las conchas de la playa. Lo que no haré yo será hablar bien del topo de las partidas sin guardar, muchos le tienen cariño, a mí me daban ganas de volver a meterlo en la tierra de un pisotón.

Conectarte con un desconocido a través del modo online es una de las experiencias más emocionantes que puedes vivir. Abres el portón del pueblo y es como si no estuvieras abriendo solo eso (guiño, guiño). Y es que el invitado podría ponerse a talar tus árboles y a destrozar la armonía del pueblo si resulta ser un niño rata. ¡Podría destrozarte el corazón! Es definitivamente una prueba de fe en la humanidad.

Un día, descubrí que existía una película animada sobre Animal Crossing. La ví. No recuerdo qué ocurría exactamente, pero sé que me encantó. Japón tiene otro estilo. Japón sabe hacer cosas con el alma. Tal vez Animal Crossing tenga un factor New Age muy importante: te pone en sintonía con la naturaleza (quieres que tu pueblo se vea bonito, sin hierbajos, sin basura, sin flores secas y con muchos árboles con frutas variadas). Crea un sentimiento de grupo, con tus vecinos animales o tus invitados, que pasean por tu pueblo sin ningún fin en particular más que estar en tu compañía, aunque sea a través de una pantalla. Y existe un espíritu que lo envuelve todo, que habita en la naturaleza, en los habitantes, o en las cartas de tu madre. Pequeños detalles, personajes especiales que aparecen muy de vez en cuando, las canciones que Tota Keke interpreta solo para ti… No diré que AC es como un hotel cinco estrellas con multitud de actividades para que los niños no se aburran, porque ciertamente, además de encontrar fósiles, pescar o coger bichos, no hay mucho más que hacer. Pero aún así, echarás de menos pasar diez minutos en tu pueblo al cabo de unos días sin jugar.

Quiero hacer especial énfasis, como objeto de estudio en Sick Sad Nation, en la banda sonora. El espíritu que vive en Animal Crossing del que hablaba en el párrafo anterior, no es otro en mi opinión que la música de fondo. La melodía a guitarra del juego es reconocible por todos, pero el soundtrack que va cambiando según la hora del día en la que estemos después de las campanadas del ayuntamiento es elemento indispensable en la creación de la mágica atmósfera que Miyamoto diseñó. El motivo que suena a las una de la mañana me pone los pelos de punta, no lo puedo evitar, es así. Y sin ningún motivo racional. Le tengo gran cariño a AC, pero tampoco digamos que le tengo un apego que de grande sea anormal. Nintendo supo darle un aura especial a este videojuego, y sin la música, por supuesto, no habría sido posible.

Yo a mi pueblo lo llamé Tibet, porque seguro que la paz espiritual que me aporta es parecida a la que sienten allí los monjes.

La de las 4 am también es digna de una escucha.

Hay gente para todo, y es genial descubrir que otras personas sienten lo mismo que tú por algo, tanto que incluso hacen remixes con estas melodías de AC:

Crítica de la segunda temporada de Haters Back Off!

(Aviso de spoilers leves)

La serie de Netflix protagonizada por Colleen Ballinger estrenó hace unos días su segunda temporada, y comprobamos que sigue en su línea respecto a la primera.

En Haters Back Off! reina un extraño humor, inquietante. La serie es perturbadora, rocambolesca, bizarra y triste. Triste no refiriéndonos a que en sí sea mala, sino que literalmente, hay más posibilidades de llorar viéndola que de reír. Hay puntos sutiles que te podrán hacer sonreír en algún punto del episodio, pero la mala suerte que corren los personajes a lo largo de los ocho nuevos capítulos y la incordiante estupidez de Miranda y su tío Jim pueden llegar a estresarte más que distraerte por un rato. Y es que la serie es incómoda. Ya lo era en su primera temporada, donde pudimos ver cómo Miranda se dedicaba inconscientemente a hundir moral y físicamente a su familia. Pero es que en esta temporada Miranda llega a rezarle a Dios para que su madre siga enferma (tiene un problema de riñón que a nadie excepto a la hermana menor parece preocuparle), se pone a bailar en el hospital en el que su madre está ingresada cortando el paso a una embarazada e intenta venderle merchandising a la familia de un paciente en coma.

Es el colmo de la tragicomedia. Si bien Miranda nunca tiene malas intenciones y simplemente no se da cuenta de la repercusión que su actitud egoísta tiene en los demás, ver el intenso sufrimiento de su hermana por ser la incomprendida de la familia y los efectos devastadores en la salud de la madre que tienen sus despropósitos secundados por Jim te deja con ganas de darle una bofetada. A veces quieres pegarle una buena ostia y otras un abrazo, desde luego no te deja indiferente.

Pero es que la gilipollez integral de su tío Jim es de record guiness. Él es el supuesto hombre de familia después de que el padre de Miranda, que aparece por primera vez en esta temporada, abandonase a Bethany. Pero lo único que hace es destrozar la casa a martillazos y provocar un deshaucio. No da pie con bola. Alimenta la fantasía de Miranda e intenta ser el mejor mánager, entre los dos forman un ciclón que rompe psicológicamente a Bethany (que tiene problemas para imponerse y demasiada paciencia) y a la hermana pequeña, que también tiene una paciencia descomunal, y aun conformándose con tener un pequeño espacio de intimidad donde relajarse con la pintura, irremediablemente sus cuadros terminan rotos por culpa de las trastadas de Miranda. Si yo fuera la hermana de Miranda, no hubiera aguantado en esa casa. Ah, espera, ella tampoco (huyó con su padre, que resultó ser igual o peor que Miranda).

Hay muchas sitcoms que giran entorno a familias desestructuradas, el que escribe es buen amante de ese tradicional escenario en comedias de situación made in L.A, pero la que encontramos en Haters Back Off! es la peor que se ha visto en televisión. En realidad no, porque la serie solo la encontramos en Netflix, pero sigue siendo la familia más trágica que podamos ver en una serie de humor. Pero, ¿es esta una serie de humor? uno no para de repetírselo cada vez que ve a Miranda dejar por los suelos a su madre con su narcisismo. Por todo esto uno no puede evitar sentirse incómodo, porque cómo no se te van a revolver las tripas viendo a Bethany tumbada en la camilla del hospital a la espera de un trasplante de riñón mientras el tío Jim busca maneras de empeorar su salud para que no le den el alta rápido y tengan tiempo de robar uniformes hospitalarios y montar una pasarela en mitad de la sala de espera. Mientras este festival de muestras de desprecio hacia la madre estaba teniendo lugar, no pude evitar pensar en si tal vez Colleen estaba intentando plantear una metáfora de cómo se debe mantener el sentido del humor aunque estés pasando por los momentos más difíciles, o que intente innovar en la comedia llevándolo a un punto de desequilibrio nunca antes alcanzado. Esto no te exenta de sentir lástima por los que rodean a Miranda.

Si nos centramos en la estupidez de Miranda, aunque ya la damos por obvia porque el personaje es así y no va a cambiar, en ocasiones puede inducirte a la depresión, y es que yo no pude evitar acordarme de aquel chaval con síndrome de Dawn que vi en el super la semana pasada, o en esa chica con leve retraso que hablaba demasiado alto en el bus. La inconsciencia de Miranda es tal que, aunque transmite ternura en muchos momentos, te hace sentir lástima por ella. ¿Cómo no vas a sentir lástima por alguien que sin saberlo es el hazmereír de internet y de su barrio? (Barrio que por cierto carece de vida y está inmerso en un ambiente gris, como en mitad del limbo. No ayuda a crear una atmósfera amigable). Siempre es doloroso descubrir que se están riendo de ti en lugar de contigo.

En definitiva, la serie es un chute emocional tan grande que serás incapaz de ver más de dos capítulos por día antes de que llegue a ser frustrante.

Tal vez sea que me tomo la serie demasiado en serio, que me preocupo demasiado por la salud mental de los personajes, o que exagero demasiado el drama. Miranda, con sus expresiones faciales y voz chirriante, te hará reír de un momento a otro, pero, ¿a qué precio?

El final de temporada, al menos, no deja demasiado mal sabor de boca, (si obviamos que la familia ahora debe vivir en el desván porque les han embargado). Por ello yo tampoco quiero dejar con un mal regusto a los que leen esta crítica. Desde luego, es gracioso ver cómo el universo conspira para que Miranda salga ilesa de sus desventuras, y que al final, consiga provocar con su cabezonería un terremoto en Broadway. Para los fans será grato ver cómo van surgiendo los paralelismos entre la historia que nos cuenta la serie y la que ocurrió en realidad con el personaje de Ballinger, tarea en la que ayudarán Joey Graceffa y Frankie Grande. El último capítulo deja abierta la puerta a una tercera temporada con la aparición de Colleen Ballinger como personaje en la serie, creando gran expectación por ver cómo participará en el universo Sings.

Miranda a veces es too much, hay que tener paciencia con ella. Si la imitamos en cuanto a despreocupación por los traumas y serios trastornos mentales de los personajes, y copiamos un poco la desquiciada actitud pasiva y relajada de la madre, podremos llegar a reír con Haters Back Off!

 

5 de 10.